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DEJA UN GRAN LEGADO

Deja un gran legado

Escribe: Matías Montoya: En la madrugada de ayer (22/09/2016) nos enteramos del triste fallecimiento del Padre Aníbal Martín Coerezza. Sus 88 años de vida la regó con fe, gratitud, esperanza, compañerismo y un sinfín de excelentes adjetivos que le puede caber a semejante Ser.

Aníbal vivió para la comunidad. Esa comunidad que fue regando y cuidando como a una planta en pleno desarrollo. Y de esa planta llegaron los frutos: Jesús en el Huerto de los Olivos, el nacimiento del primer grupo scouts de la Zona, el Ateneo Juventus, la parroquia Nuestra Señora de la Paz (que también se hizo escuela) y el Colegio San Gabriel de la Dolorosa.

El padre Coerezza nació un 11 de noviembre de 1927. Cursó sus primeros estudios en el colegio San Carlos de los padres salesianos, y luego ingresó a la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco. En noviembre de 1957 fue ordenado sacerdote en la provincia de Córdoba.

Sus primeros pasos fueron allá por la década del ´50, más precisamente en 1959 cuando la parroquia Jesús en el Huerto de los Olivos lo recibió en diciembre; época en la que monseñor Antonio María Aguirre era obispo de la Diócesis de San Isidro y el padre Julio Bastos, párroco del lugar.

Como fruto de la Gran Misión de Buenos Aires, fundó la parroquia Nuestra Señora de la Paz, en Olivos. Allí fortaleció el vínculo entre la Iglesia y las familias. Vecinos de distintas zonas se acercaban, no sólo a la parroquia, sino también a la hermosa creación denominada Ateneo Juventus, lugar de encuentro y contención para los jóvenes y las familias.

Los primeros scouts ayudaron a levantar los cimientos hechos de madera, que luego se fortaleció siendo como la conocemos hoy en día.

Hueche Ruca fue otro de sus lugares en el Mundo. Cercano a Bariloche, más precisamente frente al lago Mascardi, Aníbal pudo crear otro sitio de encuentro para la familia. Rodeado de lagos, montañas y un hermoso bosque, Hueche Ruca también sirvió de puente para seguir uniendo lazos entre la comunidad y la Iglesia.

Pese a todo, las despedidas son dolorosas y tristes, pero en el fondo Aníbal nos deja su legado lleno de amor, sabiduría y fraternidad, esas cualidades que portan seres luminosos como lo fue él. Gracias por todo.

Sus restos fueron velados en la parroquia Nuestra Señora de la Paz, avenida Maipú 3487, Olivos. El obispo de San Isidro, Oscar Ojea, presidió la misa de exequias. Sus restos serán llevados al Cementerio sacerdotal, ubicado en la Casa de Ejercicios Espirituales Monseñor Antonio María Aguirre, en la localidad bonaerense de Victoria.