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GRUPO DE AUTO AYUDA CODA

Miércoles 20 a 21 hs.


Hay personas que son muy serviciales con los demás: siempre atentos y diligentes, siempre se puede contar con ellos. Pero cuando esa preocupación por los demás es excesiva y la persona no es capaz de reconocer sus propios deseos y necesidades, se trata de un caso de codependencia emocional, que se presenta típicamente en las relaciones de pareja.


El codependiente suele olvidarse de sí mismo para centrarse en los problemas del otro. Es por este motivo que habitualmente se relacionan con personas conflictivas. El típico caso es el de la persona que está en pareja con alguien adicto, violento o que simplemente no es capaz de darle el cariño y respeto que merece. Creen inconcientemente que si logran ser “salvadores” de ese otro problemático, lograrán crear un lazo indestructible. Su baja autoestima no les permite ver que merecen ser amados por sí mismos, en cambio creen que el otro debe necesitarlos para entonces quedarse con ellos. Creen que si el otro los necesita, jamás los va a abandonar.


El codependiente, al preocuparse por el otro, olvida sus propias necesidades. Pero resulta que el otro no siempre responde como el codependiente desea: cuando se topa con esta realidad, se frustra y deprime. La fantasía de ser imprescindibles en la vida del otro se cae.


En este estadío, el codependiente es incapaz de poner límites y perdona todo, a pesar de que la otra persona le haga daño físico o emocional de forma deliberada. El codependiente tiene una virtual adicción a ese vínculo, y confunde esa incapacidad de poner freno a esta relación disfuncional, con un amor infinito que todo lo soporta.


Es por ello que el codependiente no puede alejarse por sí mismo de esa relación enfermiza, por más tormentosa e hiriente que sea. El codependiente cree que la vida se le termina más allá de esa relación, por ello necesita ayuda para reconocer su condición, y no repetir este patrón de codependencia.


La codependencia se caracteriza por una negación inconsciente de las propias emociones. La negación es el mecanismo de defensa ante situaciones a las que la persona no puede hacer frente o que no se permite sentir. El mecanismo surge por lo general en la niñez, pero no necesariamente, siempre en el marco de un ambiente familiar (o grupal) no sano.

Este mecanismo realmente puede salvar la vida de la persona en ocasiones.


Sin embargo, es necesario superar esa negación para que el codependiente pueda relacionarse de forma sana con los demás, siendo dueño de su vida, cultivando vínculos que enriquezcan su vida, y sin padecer la humillación y la angustia de estar al lado de quien le hace daño.


Si bien la codependencia surge para sobrevivir en un ambiente que experimenta una gran tensión y pena, por ejemplo por el alcoholismo u otra adicción de un miembro de la familia, abuso sexual o una enfermedad crónica de un familiar, o fuerzas externas a la familia, como la pobreza. Pero puede existir cuadros de codependencia en situaciones no extremas.


La codependencia se manifiesta de diversas maneras: conducta controladora, desconfianza, perfeccionismo, evitar hablar de los sentimientos, problemas de intimidad, comportamiento protector, hipervigilancia o malestar físico debido al estrés. Es frecuente en las personas con codependencia padecer de depresión, por esos sentimientos de frustración o tristeza extrema ante su incapacidad de realizar cambios en la vida de la otra persona.


Existen diversas terapias para sanar a las personas codependientes, pero el principal obstáculo para la superación del problema es que la persona entiende – en algún momento – que este camino puede llevarlo a dejar a la persona de la que depende. Pero aún así, muchas personas han logrado cortar con este vínculo tan poco sano y devastador, para alcanzar la satisfacción en sus relaciones interpersonales y así, sentirse felices y plenos.